Delegar multiplica, acaparar resta


A lo largo de cualquier carrera profesional existen muchos estatus o niveles en los que nos podemos encontrar. Cada ámbito o sector tiene sus propias jerarquías, pero existen ciertas habilidades que es necesario abordar en cualquier trabajo: saber delegar, trabajar en equipo o asumir cierta responsabilidad siempre serán cualidades importantes para conseguir un mayor reconocimiento en la mayoría de profesiones. En esta ocasión profundizaremos en cómo delegar nos puede ayudar a conseguir mejores resultados y en cómo no hacerlo puede acabar consiguiendo que restemos para la causa.

Delegar es más que traspasar un trabajo a otra persona; se trata de involucrar a otros en la responsabilidad de los resultados, darle a tus compañeros de equipo una mayor libertad y autonomía para tomar decisiones de cómo lograr alcanzar esos objetivos. Delegar debe significar confiar, compartir y, sobretodo, multiplicar.

¿Delego o mando?

Uno de los errores más comunes cuando se habla de delegar es la relación directa que se establece con el término mandar. Delegar no es una cuestión de mandar o imponer una tarea que una persona no quiere hacer a alguien de menor rango; delegar se ha de convertir en un elemento multiplicador para agilizar el trabajo y formar a empleados si se ejecuta correctamente.

No se trata de imponer nuestras ideas para hacer las cosas tal y como las haríamos nosotros. No debemos pensar en delegar como en emplear el tiempo de alguien para que simplemente “copie” todo aquello que hacemos. No puedes delegar si crees que hay una sola forma de hacer las cosas bien.

Si lo único que quieres es mandar y conseguir que las cosas se hagan tal y como tú las haces te convertirás en un “acaparador”, un cuello de botella que enseguida se verá limitado y notará que empieza a restar par el equipo.

“Si caminas solo, irás más rápido; si caminas acompañado, llegarás más lejos”.  – Proverbio chino

Se delegan tareas, no responsabilidades

Delegar consiste en ser capaz de coordinar y gestionar tareas para asegurar que las cosas se producen con naturalidad sin tener que hacerlas uno mismo. Este sistema permite que las personas con una mayor experiencia y conocimiento en la materia que nos ocupa puedan dedicar su tiempo a las tareas que proporcionar un valor añadido más grande a la empresa y a sus cliente a la vez que todos los trabajadores se forman y entienden el negocio con el objetivo de llegar a ser expertos algún día. Sin embargo, delegar no es tan sencillo como explicar una tarea, formar a la persona que la ejecutará e irse. El único responsable de la tarea es aquel al que se la han encargado. El hecho de delegar no nos exime de responsabilidad, al contrario, comporta que debamos “maximizar” varias habilidades clave en nuestro desarrollo profesional:

  • La confianza: Una vez elijamos la persona más adecuada a la que delegar la tarea y le hayamos explicado lo que esperamos de ella, solo podemos confiar e ir haciendo controles periódicos para asegurar que se ejecuta de forma correcta. Debemos de encontrar el equilibrio entre controlar y agobiar, no hagamos revisiones cada 2 segundos. Invirtamos el tiempo explicando de manera clara el trabajo a realizar para evitar correcciones posteriores.
  • El pensamiento crítico: Aprovechemos el hecho de que no estamos ejecutando nosotros mismos las tareas para tratar de extraer el máximo de cada tarea que hagamos: démosle la vuelta a las cosas, intentemos ir más allá y saquemos el máximo jugo a lo que hagamos para obtener un resultado mejor del esperado. Intentemos aportar así un valor diferencial que nos permita alcanzar la excelencia en todo lo que hagamos.
  • El pensamiento transversal: Unamos los puntos, intentemos construir un relato global de todo lo que hagamos y aprovechemos la “distancia” para lograr que todo encaje y tenga sentido. Si descendemos hasta la micro-administración, pretendiendo que toda acción pase nuestro supervisión, llegará un momento en que los arboles no nos dejarán ver el bosque y, es precisamente por tener una visión estratégica por lo que nuestro valor aumenta.

Delegar-equipo.jpg

El efecto multiplicador

Cuando una sola persona asume todas las responsabilidades y tareas, las funciones se resisten, resulta complicado cumplir con los tiempos, con la calidad y con un sinfín de aspectos que resultan vitales para cualquier negocio. Sin embargo, cuando se delega, se dividen los esfuerzos y se multiplican los resultados acelerando todas las tareas que realicemos.

Al delegar algunas tareas, el responsable contará con más tiempo para abordar otros objetivos, podrá añadir más valor. Pero, además, delegar aporta otra forma de hacer, otros puntos de vista, lo que puede ser beneficioso para el proyecto.

Por último, el propio hecho de delegar es un elemento que fomenta la comunicación entre los miembros de un equipo, ya que se establecen lazos y vínculos entre compañeros que se encuentran ligados a una responsabilidad o compromiso; es por eso que resulta tan importante y es necesario dedicar tanta atención y cariño al proceso de delegar correctamente y con esmero las tareas.

¡Espero que os sirva!

Josep Aballó – Ingeniero, consultor e inconformista. @pepaballo

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s